martes, 30 de octubre de 2012

El arte de combinar empresa y familia

"El arte de combinar empresa y familia conlleva a enfrentar día a día dos conceptos que, en apariencia, son antagónicos: el Amor y el Dinero. Pero no hay nada más lejano de la verdad, pues las empresas familiares implican el compartir el trabajo con los seres amados".


“Las empresas familiares se encuentran sometidas a las mismas presiones competitivas que el resto de las organizaciones. Pero, a la hora de enfrentarlas, sus directivos se encuentran ante un doble desafío: no sólo deben asegurar la adecuada gestión del negocio, sino también preocuparse por preservar la armonía en la familia”.
Bermejo Sánchez  habla de dos derivadas en el desafío de la gestión de empresas familiares: La gestión de las singularidades y la gestión del negocio. Sobre la gestión de las singularidades plantea que es necesario que las estructuras de la organización estén preparadas para las transiciones que se da a lo largo de la vida de la empresa familiar, afectando tanto a las personas como al negocio. Explica dos desafíos fundamentales: reglas claras, definiendo valores y principios que sustenten las relaciones de la familia y la empresa, definir claramente el gobierno de la familia y el gobierno de la empresa, para así poder separar una de la otra. 
Acerca de la gestión del negocio, el autor plantea tres asuntos prioritarios: definir una estrategia, es decir, dejar atrás la tradición y crear una visión estratégica que enfoque el negocio; crecimiento y rentabilidad, donde se insta a la empresa familiar a hacer crecer el negocio y contar en todo momento con un líder empresario que supere el rol de “buen gerente”, que posea una métrica que ayude a identificar los parámetros del éxito; y recursos, que implica sumar recursos tanto económicos como personales, consecuencia directa de un plan estratégico, evitando actuar siempre desde un punto de vista conservador.Por otro lado, el autor también habla respecto al modelo de dirección de empresas familiares, comentando que en muchas ocasiones este tipo de empresas suele perder mucho tiempo en “debates internos, en resolver asuntos de familia, en gestionar conflictos o en poner sobre la mesa cuestiones personales. Además, es común que se confunda el respeto a la tradición con el inmovilismo”.                               Bermejo Sánchez 

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