El origen etimológico de la palabra
comunicación deriva del latín “communicare”,
que significa “compartir algo, poner en común”. Al comunicarnos pretendemos
establecer ese algo en común con alguien o, lo que es lo mismo, tratamos de
compartir alguna información, alguna idea o actitud. Parece fundamental
destacar la relación que existe entre la información y comunicación, debido a
que la información por sí sola sin comunicación estructura a la información y
le da un marco de referencia. La diferencia principal entre ambas reside en que
la información no precisa de feedback para brindarla, pero en cambio en la
comunicación es necesaria la respuesta del interlocutor para poder seguir
estableciéndose.
Las principales funciones de la comunicación son
cuatro: Motivación, Expresión emocional,
Cooperación y Control. Pero, a su
vez, también existen barreras o ruidos en el proceso de comunicación que son
aquellas interferencias que impiden, distorsionan o retardan a la comunicación.
Existen diferentes y variados tipos de ruidos, los hay físicos y psicológicos.
Llevando a la comunicación el análisis de la comunicación se suele limitar al
intercambio de información entre un emisor y un receptor. A la hora de
comunicar, la conducción de la organización no es pasiva. Para la dirección el
manejo del discurso es poder. Se espera que el discurso directivo movilice a la
organización para el logro de los objetivos prioritarios (los de la dirección).
Se trabajará sobre la motivación y la visión compartida, y quienes no cuadren o
acepten no entenderán el propósito de la organización. Por eso se requiere una
actitud ejemplificadora y desinteresada desde la conducción, que permita la
crítica y acepte negociar sus privilegios.
El intercambio de ideas u opiniones suele generar,
según el tema a tratar, discrepancias, pero estará en la habilidad del líder el
saber conducir dichas situaciones y reencauzar el diálogo para lograr el
objetivo que se pretende lograr. Es el objetivo de los líderes lograr
consolidar una cultura abierta, flexible y compartida, centrada en los
resultados, las personas y el desarrollo de nuevos líderes comunicantes.
Mediante la puesta en marcha del diálogo se esta en condiciones de alinearse
como equipo y de lograr los resultados deseados colectivamente a través de,
generar en los miembros, una visión compartida derivada del convencimiento que
produce el conversar. Por lo cual el líder deberá establecer los canales de
comunicación necesarios para lograrlo. En relación a esto podemos hablar del
concepto de “comunicación interna”, que es de importancia para que la
organización funcione adecuadamente. Este tipo de comunicación surge para
lograr la integración organizacional y la motivación del personal, con el fin
de conseguir una imagen positiva, un clima organizacional adecuado y también
poder retener al personal.
Como para cerrar con este tema nos parece
interesante anexar un artículo del Diario La Nación , publicado el domingo 15 de enero de 2012,
y complementa las concepciones teóricas dichas previamente.
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